Inteligencia emocional…

Inteligencia emocional…

Cada persona es responsable de sus estados emocionales y, por tanto, de la gestión de las mismas. Si hacemos responsable a otro de nuestras emociones, perdemos la capacidad de gestionarlas y cedemos todo el poder de la gestión al otro.
 
Habilidad totalmente flexible que permite hacer frente a la situación en la que nos encontremos, no sólo por las exigencias propias de la situación, sino también por las exigencias de nuestra personalidad y nuestras necesidades…
…su labor es desarrollar la interacción entre lo que pensamos y lo que sentimos; reconocer nuestras emociones, razonar y solucionar problemas a partir de ellas es clave para desarrollar esta capacidad compuesta por las siguientes cuatro habilidades…
1. La percepción, la evaluación y la expresión emocional…
…saber reconocer nuestras emociones, identificarlas y ponerles un nombre; saber identificar las emociones expresadas por los demás y expresarlas adecuadamente.
2. La facilitación emocional…
…ser capaz de traer las emociones al presente para tomar decisiones más inteligentes y coherentes y balancear las opciones que mejor te vayan a hacer sentir.
3. Comprensión emocional…
…comprender sentimientos complejos o contradictorios, sabiendo relacionar nuestras emociones y comprendiendo el paso de unas emociones a otras…
“…cómo pensamos, determina lo que sentimos y cómo actuamos.”
4. La regulación emocional…
…ser capaz de admitir y estar receptivos a sentir las emociones como positivas por lo que simbolizan y por lo que nos informan (es importante sentir tristeza ante una pérdida o enfadarnos cuando alguien nos ha hecho daño)…
…es imprescindible saber gestionarlas de forma eficaz.
Vive cada emoción en su momento, sin reprimirla, sintiendo como traspasa cada poro de tu cuerpo; empápate de ella, percibe como aparece, como fluye y como, al final, se va, se retira; dejando ese poso de “nueva experiencia” que se produce cuando uno realmente ha sentido la emoción.
“La habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional, la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.”
Salovey y Mayer.

Ruben Botana

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