¿Puede la relación médico-paciente ser terapéutica por sí misma?

¿Puede la relación médico-paciente ser terapéutica por sí misma?

En la relación médico-paciente se produce un encuentro casi “mágico” entre dos personas, por un lado autoridad y por el otro receptividad y sumisión.

Todo lo que trasmita emocionalmente, diga o haga el médico en este contexto va a producir una impronta no solamente en la memoria del paciente sino también en su Sistema Psiconeuroinmunoendócrino que va a influir en la respuesta de su organismo al tratamiento y en consecuencia en su recuperación y en el tiempo que ésta demande.  

Una relación médico-paciente empática y con calidez humana, con información, respeto por las creencias, con examen físico, ocuparse por la persona y sus vivencias. Cosas tan sencillas como un saludo y una despedida cordiales producirán confianza en el tratamiento y en la recuperación, disminuirán los niveles de ansiedad y estrés, se sumará el efecto placebo al farmacológico de la medicina suministrada, todos los cuales activarán procesos Psiconeuroinmunológicos que favorecen la salud.

Aquí el médico es la mejor medicina. Más aún, en el largo plazo estos pacientes disminuirán la cantidad de consultas hospitalarias, todo ello con ahorro económico para la institución.

Por el contrario la relación médico-paciente con trato indiferente, frío y distante, sin información, casi hostil, producirá desconfianza en el tratamiento (efecto nocebo), ansiedad (por la desinformación), cólera (por el trato recibido), pensamientos y emociones negativos que perjudican su recuperación.

Estos pacientes van a convertirse en asiduos concurrentes a los servicios de consulta externa en busca de satisfacción a sus demandas de salud.

Asimismo presentarán mayor cantidad de sintomatología del estrés que los harán consultar a distintas especialidades con incremento de los gastos para la institución de salud.

Es decir que a igual caso clínico y tratamiento farmacológico, la diferencia para una mejor recuperación está en la buena relación médico-paciente por los efectos Psiconeuroinmunológicos que ésta produce.

El reto planteado a los profesionales de la medicina está en cambiar la actitud respecto a la relación médico-paciente y no sólo verla como un modo de satisfacer al “usuario” y que disminuyan las demandas de mala praxis, sino también como un modo ético de ejercer la medicina y sobre todo por los beneficios Psiconeuroinmunológicos que se obtendrán.

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